domingo, 28 de abril de 2013

El hombre siempre tropieza dos veces con la misma ¿burbuja?

El hombre siempre tropieza dos veces con la misma piedra. Llevando el sabio refranero español al ámbito económico podríamos decir que esa “piedra” causante de innumerables problemas puede adoptar la forma de burbuja económica, también llamada burbuja financiera.




Desde el siglo XVII con la crisis de los tulipanes en Holanda,  la historia de las burbujas económicas se ha repetido en numerosas ocasiones: la burbuja de la Compañía de los Mares del Sur en el siglo XVIII,  la Railwaymanía en el siglo XIX, y ya en el siglo XX la importantísima  burbuja del mercado de valores que dio lugar al Crack del 29, la burbuja de las llamadas empresas puntocom, hasta llegar a la que más ha sufrido  la economía española: la burbuja inmobiliaria en España, la cual explotó en 2008, y todavía hoy, en 2013 (y previsiblemente durante bastantes años más) se notan sus efectos en forma de una devastadora crisis económica y financiera que azota a toda nuestra economía.




La pregunta que yo, al igual que (espero) otras muchas personas se hacen es: ¿por qué no se aprende de la historia para que no vuelvan a formarse estas burbujas que tantos efectos dañinos tienen para la economía?
Parece ser que la respuesta es no. Ya lo vaticinó Isaac Newton tras perder la mayoría de su patrimonio en la burbuja antes citada de la Compañía de los Mares del Sur, dejándonos esta reflexión: “He logrado predecir el movimiento de los astros pero no la locura de las masas". Asimismo, Galbraith apuntó en su momento: "La memoria del público sobre los peligros de las burbujas financieras no alcanza más allá de un par de décadas".

Y tanto es así, que de hecho ya se ha dado la voz de alarma en el último informe del Fondo Monetario Internacional sobre la estabilidad financiera mundial, acerca de futuras burbujas que se avecinan y cuyo estallido podría tener consecuencias catastróficas en la actual crisis. Las políticas expansivas de los bancos centrales (Reserva Federal, el  Banco Central Europeo, Banco de Japón, etcétera), y la compra de bonos soberanos por su parte, en un intento de mejorar la fluidez del crédito, dar confianza a los mercados y reactivar la economía pueden llegar a formar una nueva burbuja  de bonos: los bajos tipos de interés alientan a los inversores a invertir están cada vez más en este tipo de activos, aumentando sus riesgos en busca de una mayor rentabilidad.

Llegados a este punto, a las puertas de un nuevo error humano, la cuestión que me planteo es si las burbujas son inherentes a la especie humana, si una parte de nuestro ser se encuentra dominada por el impulso especulativo y la avaricia, y hay quien no puede controlarla. Si esto es así,  y los inversores realmente no pueden (más bien no quieren) controlar su euforia, ¿deben ser los bancos centrales, como pide el Fondo Monetario Internacional quienes frenen estos impulsos?

Si, por una parte,  los bancos centrales intervinieron primero en la economía con sus políticas monetarias, independientemente de su buen fin, deberían prever no solo los efectos beneficiosos que pueden tener sus medidas sino también los riesgos inherentes a las mismas y preparar algún protocolo de actuación en caso de que se empiecen a dar problemas. Es decir, deberían tener algún tipo de responsabilidad por las actuaciones que llevan a cabo.

La cuestión es dónde poner el  límite de intervención de los bancos centrales,  para evitar las consecuencias desastrosas de la formación y posterior explosión incontrolada de una burbuja económica, pues esto no solo va a afectar a los inversores que han contribuido a esta formación sino a toda una sociedad que nada tiene que ver con la especulación. Sin embargo, esto es algo que no solo depende de las autoridades monetarias: los dirigentes políticos, responsables en última instancia de las políticas económicas que complementan a las políticas financieras tienen también un gran poder  en  ámbitos fuera del económico (como el legislativo) para evitar estas situaciones.  

En conclusión, si de esta crisis en la que estamos aún inmersos nadie aprende nada, o no quiere aprender, sobre todo aquellas instituciones financieras y políticas que pueden realmente dar algún tipo de solución al problema, la bonanza económica que sucede a toda depresión hará que los inversores olviden otra vez el miedo y vuelvan a pasar por todas las fases de ese círculo vicioso que es la formación de burbujas especulativas.


Un saludo y ¡hasta la próxima entrada!

Ana

1 comentario:

  1. Este artículo me ha parecido muy interesante. Ya anteriormente había visto el visto de “Españistan”, creo que explica la crisis de una forma muy sencilla recogiendo casi todos los factores clave que han desencadenado la situación de crisis económica actual.
    Estoy de acuerdo en señalar como principales responsable el Banco Central de España y el Gobierno. Esto eran las dos instituciones que hubieran podido parar, o por lo menos, contener los efectos devastadores de una burbuja tan grande. Al día de hoy también me parece claro que el rescate que España pidió fue utilizado solo para salvar los bancos sin tener ningún tipo de retorno económico. Detrás de esta gran maniobra económica no es fácil entender cuáles sean los intereses que guían determinadas acciones.
    La economía más fuerte en Europa hoy en día es Alemania como todos podemos reconocer y España, como otros países europeos (Italia, Portugal, Grecia…) no quieren ver una gran ventaja de la economía alemana, que es la de tener un banco público que pueda prestar dinero e invertir donde la economía lo necesite, sin perseguir fines de lucros privados sino mirando a los intereses generales de la economía. Entonces me pregunto: porque en España con el rescate no se ha intentado entrar en el capital de los bancos en crisis sino simplemente se la ha prestado dinero??

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